COMERCIALES DE CAJA

UGT EXIGE DIGNIDAD Y RESPETO HACIA LOS EMPLEADOS DE CAJA

2 de noviembre de 2017. A pesar del auge de los canales informáticos o del aumento de capacidades de los cajeros automáticos, el servicio de caja aún sigue estando demandado por gran parte de la ciudadanía. UGT exige que a quienes desempeñan esta función, se les trate con la dignidad y respeto que se merecen.


Comerciales de caja: en el punto de mira

Ya hace tiempo que las empleados de caja son observadas muy de cerca por parte de los DANes: desde pedir reportes de la producción individualizados hasta pasar power-points sobre la actividad comercial en la caja.

Por desgracia, para estos directivos si no hay venta, no hay utilidad. Lo cierto es que en muchas oficinas, un buen servicio de caja facilita las acciones comerciales posteriores. Es un puesto de trabajo tan digno y productivo como cualquier otro.


Agilizar los procesos informáticos

En primer lugar, de nada sirve acribillar a los compañeros de caja con que hay que producir, si para hacer un simple ingreso nos tiramos más de 5 minutos con el equipo pensando.

Quien afirma que mientras esperamos ese tiempo se puede hacer una acción comercial, parece que nunca ha estado en la trinchera. Cuando esto ocurre continuamente, se provoca desesperación del cliente y frustración del empleado. Circunstancias inmejorables para una buena venta.

Además, la regla número uno para una buena actividad comercial es poder distribuir y autogestionar tu tiempo para poder optimizarlo, no depender de la lentitud de los procesos informáticos.


Dignificar el puesto de caja

En segundo lugar, repetir como un mantra que el puesto de caja no es un puesto de valor para la entidad no hace sino menguar la autoestima de quienes trabajan dando la cara por la entidad. Las cajas únicas con eternas colas no ayudan en este menester.

Tampoco es útil demonizar a quienes están al frente de un trabajo aparentemente administrativo y monótono, pero que puede ser muy productivo comercialmente si somos capaces de trabajar en equipo.


No sobrecargarnos con más tareas administrativas de las necesarias

En tercer lugar, ¿sale a cuenta tener un acuerdo con Tráfico para cobrar multas? ¿Nos conviene seguir siendo entidad colaboradora en las recaudaciones? Si este es el compromiso de la entidad, el puesto de caja tiene que seguir existiendo, le pese a quien le pese.

Si queremos ir eliminando tareas de este tipo, no se puede seguir aceptando negocio que conlleva un volumen de trabajo administrativo que luego no queremos asumir.


Usar las nuevas tecnologías está muy bien, pero todo a su tiempo

En cuarto lugar, por mucha era digital en la que nos encontremos, todavía hay miles de personas que hacen sus gestiones en las oficinas y que utilizan el puesto de caja a diario.

Y esto es positivo: tenemos nuestros puntos de venta, las oficinas, llenas de clientes, lo cual genera miles de oportunidades comerciales. Cuando sea el momento de utilizar exclusivamente canales alternativos, lo será, pero ahora hay que aprovechar el hecho de tener a los clientes físicamente en la oficina para generar cuanto negocio podamos. Y esto pasa por un buen servicio de caja.


Ser el cajero de la oficina no es ser el “último mono”

Por último y lo más importante: En alguna presentación de power-points de nuestra entidad se reconoce que muchos clientes sólo conocen a la persona que está en el puesto de caja y que ésta es la cara visible de la oficina. Pues es bien fácil: trátenlos con dignidad y respeto y no como empleados de segunda.


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