Este no es el Primer Año que se Realizan Cierres Estivales en Asturias, Pero si de esta Manera Masiva y Desorganizada.

La decisión de forma unilateral, sin contar con la opinión de los equipos de las oficinas afectadas, por parte de la Dirección Territorial de cerrar durante el mes de agosto 24 de las 52 oficinas que tenemos en nuestra región (un 46%), no solo ha dejado desatendidas zonas típicamente turísticas y los centros de los dos principales núcleos urbanos de nuestra región, sino que también ha supuesto:

  • Una importante sobrecarga de trabajo para los empleados de las oficinas que han quedado abiertas, dado el considerable incremento en la afluencia de clientes a las mismas.
  • Quejas de clientes enfadados al no entender que su oficina cierre en agosto así como por los inconvenientes que se encuentran al acudir a nuestras oficinas con una notoria falta de personal.
  • Compañeros que deben abrir y cerrar terminales para resolver incidencias de oficinas fantasma.
  • Estrés generado por un sinfín de llamadas perdidas ante la imposibilidad de atender una única persona todo el desvío de llamadas que una oficina genera.
  • Desplazamientos de empleados para efectuar la gestión de efectivo de cajeros, debiendo de atender en algunos casos oficinas a muchos Km de la que se encuentra.

Y todo ello con el añadido de que las Danes y la Directora Comercial mantienen el ritmo de peticiones de reportes, seguimientos y presión diaria exigiendo producción comercial, haciendo un ejercicio de abstracción de la realidad que se vive en las oficinas.

Igualmente, en nada ayudan las “excepcionalidades” de lo establecido en el Protocolo de cierres Estivales de Oficinas que han sido llevadas a cabo en nuestra Territorial, permitiendo que no hubiera ningún trabajador de la oficina cerrada en la oficina receptora, o la desactivación de la unidad de ingresos de cajeros automaticos de oficinas afectadas por el cierre, provocando, aún más si cabe, un extra a los compañeros y compañeras que han de dedicarse a su oficina y a aquellas que están cerradas.

Pero la Dirección gira la cara haciendo oídos sordos cuando se les habla de estas cosas, de esas colas interminables de clientes enfadados y nerviosos que no guardan la distancia de seguridad ni entre ellos ni con los empleados con el riesgo que en los días que corren eso supone, de esas incidencias que ocurren inevitablemente con esos altos porcentajes de oficinas cerradas.

Lo único que les interesa es tener el año cerrado meses antes de que termine y salir bien en la foto. El Covid ya pasó para algunos, mientras que la realidad de los que estamos remando en las traineras es bien distinta.

La Dirección de la Entidad, en su vuelta al cole, debería valorar las consecuencias de estos cierres, de las quejas de los clientes, de la pérdida de negocio que supone dejar zonas geográficas totalmente desatendidas, de las consecuencias que para sus empleados supone este estrés estival y la sensación de abandono y desinterés que les muestran los responsables Territoriales mientras cierran los ojos a una realidad insostenible e insoportable.

#ConNuestraPlantilla