EL GOTEO QUE NO CESA

PARA UGT ES URGENTE ACORDAR UN PROTOCOLO DE CIERRES DE OFICINA
9 de octubre de 2018. Entre los cierres de oficinas, bien sea por amortización de los puntos de venta, o por integración en oficinas mayores, y la implantación del modelo de oficinas store, un importante número de empleados ve cercenada sus expectativas profesionales y personales: cargos que recolocar o que desaparecen, gestores que pierden su carreras y, para muchos, reubicaciones en otras oficinas.


Ritmo creciente de cierres

Si bien en un principio las dificultades técnicas para encontrar locales adecuados para las oficinas Store ralentizó el ritmo de cierres e integraciones, sin embargo éste se ha acelerado. En 2016 y 2017 el ritmo de oficinas integradas, no necesariamente en una oficina store, era de una cada dos días. Este año ha aumentado notablemente hasta un ritmo de tres cada cuatro días.

A pesar de los esfuerzos que, según afirma, la dirección pone en evitar poblaciones en exclusión financiera, lo cierto es que tanto cierre ya ha generando bolsas de exclusión. La fortaleza de nuestra gran capilaridad se está debilitando por un modelo muy ajustado a costes.

Paralelamente, estos cierres e integraciones están generando incertidumbre en muchas zonas, en las que no sabemos los trabajadores dónde vamos a ser reubicados, y si se truncarán nuestras expectativas de promoción profesional: menos centros de trabajo, menos carreras profesionales.


UGT exige un protocolo de cierre de oficinas con garantías

En 2010 teníamos un protocolo de cierres garantista, firmado por UGT y CCOO que nada tiene que ver con el que se ha firmado en el acuerdo de las oficinas store (CCOO y SECB).

De nada sirve el protocolo actual de cierres si al mes se pierden retribuciones y no hay un compromiso de recolocación de plantillas.

UGT queremos un protocolo de cierre de oficinas:

  • que garantice los salarios reales de quienes pierden sus carreras profesionales;
  • que determine la adecuada reubicación de todos cuantos compongan la plantilla;
  • que sea controlado por la representación sindical;
  • que tenga unos parámetros claros de cómputo de plantillas.

Mucho nos tememos que los beneficios tan abultados, que están creciendo de una manera exagerada, tienen que ver con un mercantilismo sin trabas al que no le preocupa cerrar oficinas, dejar barrios o pueblos sin servicio financiero, y que mucho menos tiene en consideración las expectativas profesionales de los trabajadores afectados. En este sentido, para UGT es necesario negociar un protocolo que sea justo para la plantilla.



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